La curiosidad de Pollito

Quien me conozca personalmente y por ende a Pollito, sabe de sobra que un niño tranquilo, lo que se dice tranquilo no es.

Desde este invierno, sus multimanias siguen y otras han desaparecido o se han modificado. Pero vamos, aburrirme no me aburro

Y no vamos a ver la parte mala, claro que no. Aunque me gustaría que mas de una vez fuera tranquilo al lado mio caminando, no es raro el día que no subimos algún poyete, no saltamos alcorques o simplemente nos quedamos mirando un cartel.

Estamos en unos días de calor  y el salir a hacer un simple mandado se convierte en una tarea que me río yo de las etapas del Pekin express. No quiero coger el coche porque a muchos sitios no se puede aparcar y otros están aquí al lado por lo que tardo mas en coger el coche, subirnos  y aparcar que en ir andando. Y que hay que moverse!

Y como todo en esta vida es una aventura, el simple hecho de ir al super, nos lleva mas de dos horas aunque solo vayamos a por el pan.

Un día cualquiera.

Salimos de casa. Nos paramos a ver el local de al lado que arreglan maquinaria de obra. Cruzamos, nos paramos en la frutería a ver que carteles hay y que tipos de tomates tienen hoy en la puerta.

Llegamos a la parada del autobús. Nos tenemos que sentar en el “apoyaposaderas” y repasar la lista de paradas de esa linea. Llega el bus. Lo paramos. Subimos y pasamos la tarjeta.

En el bus, hay que sentarse delante para ver como conduce el conductor, y aplaudir cuando llegamos a la parada que nos bajamos. Ojo, no nos levantamos hasta que hemos llegado (mas de una vez me ha tocado soltar un: por favor no cierre!!!)

curiosidad
Siempre atento a la carretera

Como el super al que vamos no esta justo donde la parada, toca un caminito. Aquí nos paramos en todos los sitios que sea posible. La de hoy: “eso que es de un pie pintado?” “es una ortopedia” “ortopedia nooo!!! es del pie!!!” “si, es que si tienes el pie malito, vas ahí y te lo curan”.

Quien dice ortopedia, dice un estanco, el cartel de un bar o la entrada a un taller. Tiene que saber que pone ahi y que es.

Ir de compras, toda una odisea.

Llegamos al super. Tiene que coger un cesto. Y llevarlo el. Y hacer el chucuchucu. En uno a los que vamos se va directamente a por los donuts, coge la pala, lo saca y lo echa en la bolsa. Y luego lo saca y se lo come.

Después comienzan los rituales: Si hay que comprar pan hay que meterlo en la maquina de cortar pan. Y darle el al botón. Y ver como se corta. Revisamos que los frigoríficos de la carne y el pescado estén correctamente cerrados. Y según le de, unos días necesitamos unas cosas,  y otros, otras. Todavía recuerdo el día que metió tres litros de zumo en el cesto. Necesitábamos zumo, según el. Ahora que hay maquinas de zumo en cierto supermercado, cada vez que vamos se prepara su zumo para la tarde. Nunca hemos estado tan bien de vitamina C como ahora.

Al llegar a la caja, hay que colocar la compra. Pues es el encargado. Y si lo pones tu, lo quita de la cinta, lo echa al cesto, y lo vuelve a poner en la cinta. Y cuando ha puesto la compra. A colocar el cesto en su sitio. Al menos es apañado.

Cuando toca volver a casa, seguimos igual: saltando bancos, pasando por donde se aparcan las bicicletas…y llegamos al metro!

Lo que nos gusta un tren, madre mía!!! Pasar la tarjeta o el metrobus, girar los tornos, llamar al ascensor, bajar y llegar al anden….y esperar el tren. Una vez que llegamos es el encargado de darle al botón de nuevo para que se abra. Y una vez dentro…fiesta!! miramos donde están las vías, preguntamos por todas las paradas de la linea, giramos en las barras, nos abrochamos el cinturón…ni en el parque de atracciones!

pollito
Siempre hay que llevar el cinturón

Y ya al llegar a casa, el camino del metro a casa, otra aventura. Nos volvemos a subir en todos los bancos o poyetes, damos mil vueltas, corremos para adelante, para atrás….me canso nada mas de verlo.

En fin. Que los 3 años están siendo muy entretenidos. Como los 2. Y la verdad que todavía seguimos teniendo nuestros pollos.

Y ahora que se acercan las vacaciones tenemos que ver como nos entretenemos, porque con esta calor no es viable ir al parque si no es a las 8 de la mañana.

Así que, bienvenidas nuestras aventuras urbanas!!

¿Tus hijos también son muy de “explorar” lo que les rodea? ¿Salir a la farmacia de la esquina supone una aventura a lo Indiana Jones? Cuéntamelo en comentarios!

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