Hay que ser mas hippy en esta vida

Ultimamente me doy cuenta que vivimos encorsetados. Demasiadas normas y horarios que no dejan improvisar. Todos los dias tenemos mil cosas que hacer, mil sitios a los que llegar con la lengua fuera, y hasta la hora de descansar lo tenemos cronometrado.

Llega un punto en el que todo es un bucle, un no parar, un no respirar…y cuando llega el final del dia lo unico que quieres es dejarte morir en el sofa o reptar hasta la cama y dormir. Pero a veces no puedes porque la cabeza sigue a tope. Que frenesí.

Este final del verano (si, estamos en octubre) han pasado cosas que me han hecho  replantearme el ritmo de mi casa. Terminamos la temporada de bodas con la de unos buenos amigos que salio perfecta, y después de cuatro meses callados, anunciando la nuestra; la abuela vieja nos dejó; El Ingeniero se fue de viaje mas dias de los que en principio se iba a ir; y vinieron a casa a “organizarla”

Creo que fue eso, el premio que me tocó en Malasmadres en en el que Alicia y Maria me organizaron la casa y me la dejaron perfecta, sin cosas que estaban ahi y no necesitaba, encontar cosas que ni recordaba que ni las tenia, cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa. Aproveché tambien para leerme el libro de Marie Kondo. En el no te dice como debes limpiar o tener en orden tu casa, pero si que te hace darte cuenta de que si uno empieza a ordenar su hogar, termina por ordenar su vida.

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Eso solo fue el principio. Gracias a ello (estoy deseando ver la crónica de la experiencia) y al cambio de chip, aunque parezca raro, he dejado de estar todo el dia ordenando y seguir viendo la casa hecha unos zorros. Si, sigo fregando el baño, poniendo lavadoras y planchando, pero de otra manera. Por las noches la casa se queda recogida, ya no vamos dejando “altares” en cualquier sitio, lo cual facilita las cosas, y cada dia toca hacer algo, no hay maratones de limpieza los findes. Los findes ahora son para irnos por ahi, ver la tele, jugar o irnos a ver a los abuelos.

Gracias a esto las intensidades de Pollito son mas llevaderas. Salimos a comprar sin la prisa de tener que llegar a casa para hacer cosas, podemos explorar la calle (su record es 15 minutos en subir al parque) y en general todo fluye.

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Todo fluye…hasta la arena en las zapatillas

Asi esta semana, el lunes, si, justo un lunes, el dia de la semana que todo el mundo odia, me fui a canjear mi regalo de cumpleaños: una sesion en el Lush Spa. Increible es poco, Esta tienda me encanta, y  conforme iba subiendo las escaleras hacia la sala, mas emocionada me encontraba. Una hora para mi, para descansar, para relajarme y olvidarme de todo, porque ademas, el tratamiento que me hice iba de eso, de dejarse fluir, de ser felices y preocuparnos por lo que realmente es importante y dejar la tonteria, que ultimamente hay mucha. Sali feliz , con energia para afrontar la semana, solucionar los percances que se van presentando, pero con otra cara, con otra mentalidad (y eso que perdi un ticket de un abrigo para Pollito que, por supuesto al comprar a ojo le estaba pequeño) y en la primitiva no me tocó ni el reintegro, pero bueno, ya veremos la semana que viene.
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Y aqui estamos, tranquilamente delante de mi pc grande, que al fin El Ingeniero me lo ha puesto bonito para poder escribir agusto, con mi casa recogida sin tener que hacer apenas nada, con mi Pollito en su madre de dia pasandoselo genial, con toda una tarde por delante para estar juntos, con muchos dias por delante para practicar eso que ahora llaman el slow life, con tiempo para planificar nuestro dia, para centrarme y encontar un trabajo mejor reconocido que el de “madre y ama de casa” y si, todo esto por venir un dia a casa a colocarme un armario.

 

 

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